Producción | Mariela Gallinger, de Federación Agraria Argentina aseguró que en la provincia se trabaja en capacitación y prevención, mientras en el país ya se confirmaron cuatro casos positivos en los últimos días.
Con el caso detectado en Bolívar, provincia de Buenos Aires, ya son cuatro los casos positivos de influenza aviar registrados en el país en los últimos días.
Los anteriores fueron informados en establecimientos ubicados en Lobos y Ranchos, también en territorio bonaerense, y en una granja de producción de huevos para consumo en la localidad cordobesa de Alejo Ledesma.
En este contexto, Mariela Gallinger señaló: “Entre Ríos trabaja y se capacita para que el virus no llegue a la provincia”.
Desde el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) aclararon que la detección del virus no afecta la producción destinada al mercado interno ni el consumo de productos avícolas, ya que la influenza aviar no se transmite a las personas a través de la ingesta de carne de pollo ni de huevos.
No obstante, la situación complica al sector exportador, debido a que se extienden los plazos para que Argentina recupere su estatus sanitario como país libre de la enfermedad.
Cabe recordar que, tras la primera detección del virus en Ranchos, el país perdió temporalmente esa condición sanitaria y debió suspender exportaciones hacia varios destinos que mantienen acuerdos basados en ese estatus.
La principal mercancía afectada es la carne aviar fresca, cuya comercialización se encuentra restringida en alrededor de 40 mercados, entre ellos China, el principal comprador del pollo argentino.
A pesar de ello, el sector logró sostener envíos a más de 35 países y bloques comerciales que reconocen los criterios de regionalización.
De esta manera, cerca del 47% de los destinos internacionales continúan abiertos para los productos aviares argentinos, incluyendo carne, huevos y derivados.
Según datos de la Secretaría de Agricultura, durante 2025 las exportaciones de carne aviar alcanzaron las 169 mil toneladas por un valor total de 218 millones de dólares.
En cuanto a las medidas de contención y control, se dispuso la interdicción del establecimiento afectado, la delimitación de una zona de perifoco de tres kilómetros con restricciones de movimiento y refuerzo de bioseguridad, y un área de vigilancia de siete kilómetros donde se realizan controles epidemiológicos y monitoreo de aves.
Además, se ordenó el despoblamiento del plantel afectado y la limpieza y desinfección integral de las instalaciones, junto con la notificación oficial a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), de acuerdo con los protocolos internacionales.