Viernes 23 de Enero, 07:09

Cámaras ocultas en Casa de Gobierno: aseguran que fueron instaladas en 2018

Política | Tras el revuelo político por el hallazgo en los despachos de Rogelio Frigerio y Mauricio Colello, allegados al exsecretario General de la Gobernación, Edgardo Kueider revelaron que el sistema fue colocado durante la gestión de Gustavo Bordet “para control interno” y que está fuera de funcionamiento desde 2019.


El hallazgo de cámaras ocultas en los despachos del Gobernador Rogelio Frigerio y del Secretario General de la Gobernación, Mauricio Colello, generó en las últimas horas un fuerte impacto político en Entre Ríos y repercusión a nivel nacional, ante la sospecha inicial de una maniobra de espionaje.

Sin embargo, fuentes cercanas al exsecretario general de la Gobernación y exsenador nacional Edgardo Kueider reconocieron a los colegas de Análisis que esos dispositivos fueron instalados por decisión del propio Kueider a comienzos de 2018 y que dejaron de funcionar en febrero de 2019.

Según reconstruye el artículo de los colegas la colocación de las cámaras respondió a la intención de “tener un control” sobre movimientos extraños que se habrían detectado en los despachos oficiales cuando ni Kueider ni el entonces Gobernador Gustavo Bordet se encontraban presentes.

De hecho, fue el propio Bordet quien le pidió a su secretario general que colocara una cámara en su oficina, cansado —según relataron— de encontrar sus papeles acomodados de una manera al mediodía y de otra distinta por la tarde.

Una de esas cámaras, precisamente, es la que fue hallada en las últimas horas en el despacho que hoy ocupa Frigerio, lo que derivó en expresiones de indignación y rechazo desde el oficialismo y distintos sectores políticos que, en un primer momento, interpretaron el hecho como una práctica de espionaje reciente.

Siempre de acuerdo a la versión recogida por Análisis, se trataba de cámaras analógicas básicas, disimuladas dentro de sensores de movimiento, conectadas por cable a un DVR ubicado en una oficina contigua a la Secretaría General.

“No tenían conexión a internet, iban directo a un disco rígido. Para instalarlas hubo que levantar zócalos y agujerear paredes”, explicó una fuente. Ese DVR, añadieron, fue retirado por el propio Kueider cuando el sistema fue desactivado. “Después que lo hackearon a Kueider, desconectamos todo. Eso quedó ahí desconectado, por siempre”, enfatizó el exfuncionario consultado.

Según aseguró, desde febrero de 2019 las cámaras no tienen corriente, los cables están sueltos y no existe ningún registro de imágenes. El circuito incluía una cámara en la antesala, otra en la oficina del Secretario General, una en el pasillo entre ambos despachos y otra en el despacho del Gobernador. Todas reportaban al mismo DVR, que estaba instalado en el lugar donde también se guardaba la caja fuerte de los gastos reservados, cuyo video fue difundido el año pasado en el marco de las causas judiciales que involucran a Kueider.

Lo llamativo —subraya la nota de Análisis— es que estos “aparatitos de unos 10 centímetros” hayan permanecido a la vista durante casi dos años sin que nadie los advirtiera. “Está claro que nadie de seguridad de Frigerio se dio cuenta. Solo había que levantar un poco la cabeza y observar unos minutos”, ironizó la fuente.

Incluso recordó que, cuando Bordet asumió en 2015, se encontraron micrófonos en la oficina del entonces designado ministro de Gobierno, Mauro Urribarri, presuntamente colocados durante la gestión anterior.

Un capítulo central de esta historia se remonta a enero de 2019, cuando Kueider recibió un mail anónimo con un video adjunto que mostraba imágenes de su propio despacho: movimientos de dinero, manejo de fondos reservados y encuentros con colaboradores.

El mismo mensaje también fue enviado a Sergio Urribarri, entonces presidente de la Cámara de Diputados.

Kueider entendió que sus cámaras habían sido hackeadas y que estaba siendo extorsionado en medio de la disputa política por la continuidad de Urribarri al frente de la Cámara baja.

El exfuncionario hizo una denuncia judicial, habló con el Procurador Jorge Amílcar García y mantuvo reuniones con integrantes del grupo Octógono y con el propio Urribarri. La causa nunca avanzó y terminó archivada.

Uno de los errores que se le atribuyen a Kueider fue haber presentado en Fiscalía un video editado y no el original, donde aparecían escenas más comprometidas.

A la luz de estos antecedentes, el hallazgo reciente de las cámaras vuelve a poner sobre la mesa viejas prácticas, internas feroces y zonas grises del poder entrerriano.

Aunque hoy no funcionen y no haya registros, la sola presencia de esos dispositivos en los despachos oficiales reabre interrogantes incómodos sobre el pasado inmediato de la Casa de Gobierno y explica, en parte, el escándalo político que estalló en las últimas horas.