Economía | La balanza turística cerró 2025 en fuerte déficit: apenas ingresan visitantes extranjeros, mientras los residentes viajan al exterior en masa y vacían las divisas nacionales.
Una foto dura del sector turístico argentino se confirma con los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC): la balanza del turismo en 2025 arrojó un déficit superior a los 4.000 millones de dólares, un rojo que pone el foco sobre la caída del ingreso de divisas y la creciente salida de argentinos al exterior.
El informe del INDEC revela que por cada extranjero que arribó al país el año pasado, se fueron dos argentinos a vacacionar al exterior. Durante todo 2025, casi 18,8 millones de argentinos cruzaron fronteras, mientras que menos de 8,8 millones de visitantes no residentes llegaron a la Argentina.
La caída del turismo receptivo fue clara: el ingreso de visitantes extranjeros disminuyó casi un 20%, y el gasto total que dejaron en el país apenas llegó a 3.110 millones de dólares. En contraste, los viajes de residentes al extranjero crecieron cerca del 39%, acumulando más de 7.100 millones de dólares en gastos fuera del país.
Ese desequilibrio se traduce en un saldo negativo de 4.054,2 millones de dólares para la economía, una cifra que presiona sobre las reservas de moneda extranjera en momentos en que el país busca fortalecer su posición financiera.
Entre las causas del fenómeno, los analistas destacan que un tipo de cambio más competitivo para los argentinos favoreció los viajes al exterior, mientras que la Argentina resultó menos atractiva para los turistas foráneos. El desembolso promedio de los visitantes extranjeros se mantuvo bajo, con estadías más austeras y menor consumo en excursiones o vuelos internos.
El resultado marca uno de los déficits turísticos más altos de la última década, con implicancias claras para la economía nacional y debates sobre políticas públicas orientadas a revertir la tendencia.