Economía | La agencia elevó la nota crediticia del país de CCC+ a B- con perspectiva estable y destacó avances fiscales, reformas estructurales y mejores expectativas externas. La decisión representa una señal de confianza para el rumbo económico del Gobierno y acerca a la Argentina a su mejor registro desde la gestión Macri.
La agencia internacional Fitch Ratings resolvió este martes mejorar la calificación crediticia de la Argentina, al elevar la nota soberana desde CCC+ a B- con perspectiva estable.
Esta decisión fue leída por el mercado como una señal concreta de recuperación de confianza sobre el programa económico impulsado por el Presidente Javier Milei.
Se trata de uno de los movimientos financieros más relevantes para el país en los últimos años, ya que la mejora no solo implica una menor percepción de riesgo sobre la capacidad argentina de cumplir sus compromisos, sino que además posiciona al Gobierno nacional a apenas un escalón de la mejor marca alcanzada durante la administración de Mauricio Macri en 2016 y 2017.
En su informe, Fitch Ratings sostuvo que la suba responde a una combinación de factores, entre los que resaltó: la mejora estructural de las cuentas fiscales, un fortalecimiento relativo del frente externo, el avance de reformas económicas consideradas clave, y una perspectiva más favorable para la acumulación de reservas internacionales.
La calificadora también ponderó la consolidación política que obtuvo Milei tras el proceso legislativo de 2025, entendiendo que el oficialismo consiguió mayor capacidad para profundizar su agenda de transformación económica.
Dentro de ese paquete, fueron especialmente valoradas medidas como: la continuidad del superávit fiscal, la reforma laboral, el impulso desregulatorio, y cambios normativos orientados a facilitar inversiones en sectores estratégicos como energía y minería.
Aunque la nueva nota todavía ubica a la Argentina dentro de una categoría de riesgo alto frente a economías de la región, el paso de CCC+ a B- tiene una fuerte carga simbólica y práctica.
En términos concretos, mejora la lectura de los acreedores internacionales, robustece la posibilidad futura de acceder a financiamiento en mejores condiciones y funciona como un aval técnico externo sobre la consistencia del programa económico.
Fitch Ratings, de todos modos, advirtió que persisten factores que limitan una mejora mayor, entre ellos: la todavía débil posición de liquidez internacional, la inflación aún elevada, y el largo historial argentino de inestabilidad macroeconómica y crisis de confianza.
Pese a esos condicionantes, el mercado interpretó la decisión como una de las noticias financieras más positivas para el Gobierno en lo que va del año, sobre todo porque llega en medio de la búsqueda oficial de consolidar reservas, sostener el orden fiscal y mejorar el perfil de deuda.
La mejora otorgada por Fitch Ratings representa así un espaldarazo internacional para la administración libertaria y alimenta la narrativa oficial de que el ajuste, las reformas y la disciplina fiscal comienzan a traducirse en señales concretas de credibilidad externa.
Para la Casa Rosada, no es un dato menor: después de años de desconfianza global y repetidos deterioros en la imagen financiera argentina, una de las grandes calificadoras del mundo acaba de enviar un mensaje claro. El rumbo económico, al menos para Fitch Ratings, empezó a recuperar puntos.