Miércoles 6 de Mayo, 07:15

El Gobierno reguló la venta de vapeadores y productos de nicotina

Salud | A través de una resolución del Ministerio de Salud, la administración nacional puso fin al esquema de prohibición y avanzó con un nuevo marco para la comercialización de cigarrillos electrónicos, tabaco calentado y bolsitas de nicotina. La medida busca ordenar un mercado que creció en la informalidad y reforzar límites de acceso, publicidad y composición.


El Gobierno nacional oficializó un nuevo régimen para la comercialización, importación, distribución y fiscalización de vapeadores, dispositivos de tabaco calentado y bolsitas de nicotina.

Estos productos, cuyo consumo había crecido de manera sostenida en el país, se encontraban en medio de zonas grises normativas y un amplio circuito de venta informal.

La decisión quedó plasmada en la Resolución 549/2026 del Ministerio de Salud, que reemplaza el antiguo esquema restrictivo por un sistema de habilitación regulada, con exigencias sanitarias específicas, trazabilidad y control estatal.

Según se informó oficialmente, el objetivo es doble: por un lado, combatir la comercialización ilegal que durante años proliferó sin controles; y por otro, establecer estándares mínimos de calidad y seguridad sobre productos que ya se encontraban masivamente disponibles, especialmente entre jóvenes consumidores.

A partir de ahora, quienes fabriquen, importen o comercialicen este tipo de artículos deberán inscribirse en un registro obligatorio, declarar la composición de líquidos y consumibles, acreditar certificaciones y cumplir con parámetros sanitarios y de etiquetado.

Además, el nuevo régimen establece: prohibición de venta a menores de edad, restricciones severas a la publicidad, limitaciones en promoción y exhibición, controles sobre saborizantes y aditivos, y mecanismos de seguimiento sobre origen y distribución.

Dentro de los productos alcanzados por la normativa figuran: los cigarrillos electrónicos o vapeadores, los dispositivos de tabaco calentado, y las bolsitas orales de nicotina sin combustión.

Todos ellos habían ganado terreno en los últimos años como alternativas al cigarrillo tradicional, aunque con un crecimiento acompañado por preocupación médica y ausencia de regulación clara.

Desde la cartera sanitaria argumentaron que la prohibición previa no había logrado frenar el consumo, sino que, por el contrario, empujó gran parte del mercado hacia la clandestinidad, dificultando controles de calidad, fiscalización tributaria y prevención sanitaria.

La nueva normativa no implica una liberalización sin límites: el Ministerio de Salud remarcó que estos productos continuarán bajo observación sanitaria y sujetos a campañas de advertencia por sus efectos nocivos, especialmente en adolescentes y personas no fumadoras.

Lo que cambia es el criterio estatal: del veto abstracto a un esquema de control concreto sobre un mercado que ya existe y mueve millones de pesos en todo el país.

La resolución abre un nuevo escenario para fabricantes, importadores, kioscos especializados y usuarios, pero también reaviva el debate entre quienes sostienen estrategias de reducción de daño y quienes advierten sobre la naturalización del consumo de nicotina en nuevas generaciones.

En cualquier caso, desde esta semana Argentina dejó atrás la indefinición: vapeadores y productos similares ya tienen reglas de juego.