Política | Tras el anuncio del gobierno venezolano sobre la liberación de presos políticos, volvió a cobrar fuerza el caso del abogado penalista argentino Germán Giuliani, detenido desde 2025 en circunstancias denunciadas como arbitrarias.
Luego del anuncio del gobierno de Venezuela sobre la liberación de presos políticos, en un contexto político marcado por la caída de Nicolás Maduro, volvió a tomar centralidad el caso de Germán Giuliani, el abogado argentino que permanece detenido en ese país desde 2025.
En las últimas horas, creció la expectativa de sus allegados ante la posibilidad de que sea liberado. Giuliani, abogado penalista argentino, se convirtió en uno de los casos más sensibles de ciudadanos argentinos detenidos en Venezuela en el marco de la prolongada crisis política y judicial que atraviesa el país caribeño.
Sus familiares denunciaron desde un primer momento que se trató de una detención arbitraria y aseguraron que, desde diciembre pasado, no tienen información certera sobre su paradero ni sobre su estado de salud.
Según relató su entorno, Giuliani ingresó a Venezuela el 5 de abril de 2025 por motivos laborales y comerciales. Sin embargo, pocos días después, durante la semana del 23 de mayo, cuando el país se encontraba en plena antesala de elecciones legislativas, fue detenido por las autoridades locales.
La familia sostiene que el arresto se produjo tras un control en el que, al identificarse, habría hablado con acento argentino, lo que despertó sospechas en un contexto de fuerte tensión política.
Desde entonces, su esposa Virginia Rivero denunció que el abogado fue acusado de delitos graves como terrorismo, narcotráfico y mercenarismo, imputaciones que el entorno familiar y abogados defensores de derechos humanos rechazan de plano, al considerar que no existen pruebas que las respalden.
Los primeros contactos entre Giuliani y su familia se dieron tras su detención, pero desde el 21 de diciembre de 2025 no han vuelto a recibir comunicaciones directas ni confirmaciones oficiales sobre su situación.
La información que llega es fragmentaria y surge de relatos indirectos, en un proceso que la familia describe como plagado de irregularidades y sin garantías mínimas de defensa.
Su hermana Vanesa Giuliani explicó que, antes de la detención, su hermano era sometido a controles constantes, en los que debía mostrar pasaporte y celular incluso para realizar compras, un clima de hostigamiento que se fue intensificando.
Las audiencias judiciales, según denunció la familia, se realizaron de manera virtual, con serias dificultades técnicas y sin que se conozcan cargos formales, fiscales intervinientes ni una defensa claramente asignada.
Quince días después del arresto, Giuliani logró comunicarse por última vez con su familia desde un comando en Caracas, donde afirmó encontrarse junto a otros presos políticos.
Tras un posterior traslado, se perdió todo rastro sobre su paradero, lo que incrementó la preocupación de sus allegados, que viven desde entonces una profunda incertidumbre sobre su estado físico y psicológico.
En este nuevo escenario, y ante los anuncios de liberaciones, la familia de Germán Giuliani renueva el reclamo por su inmediata liberación y mantiene la esperanza de que su nombre figure entre los próximos en recuperar la libertad, poniendo fin a meses de silencio y angustia.