Cultura | El caso del convento de las Carmelitas Descalzas de Nogoyá, que ahora inspira a la exitosa miniserie, salió a la luz en 2016. Daniel Enz reconstruyó cómo fueron los más de dos años de investigación, las entrevistas y testimonios que permitieron romper el silencio.
El éxito alcanzado por “Cautiva”, la miniserie inspirada en el caso del convento de las Carmelitas Descalzas de Nogoyá, volvió a poner en primer plano la investigación periodística que hace una década permitió conocer lo que ocurría detrás de sus muros.
La producción, dirigida por Paula Hernández y Jazmín Stuart, tiene seis episodios y está disponible completa en Flow. Aunque no reproduce documentalmente los hechos, toma como punto de partida el caso revelado por ANÁLISIS y el periodista Daniel Enz en 2016.
La historia de aquella investigación había comenzado bastante antes.
En agosto de 2014, Enz recibió un correo electrónico anónimo que sugería investigar supuestos abusos y tormentos dentro del convento de Nogoyá. La información era escasa, pero abrió una búsqueda que se extendería durante más de dos años.
El periodista reconstruyó ahora aquel proceso en un capítulo de su libro “Las torturas del convento”, publicado este año.
La investigación demandó numerosas visitas a Nogoyá y conversaciones con más de 60 personas.
Enz buscó información en distintos ámbitos de la ciudad y trató de reconstruir cómo era la vida dentro del convento. Uno de los primeros elementos que fortalecieron las sospechas surgió de testimonios vinculados al Hospital San Blas, donde se había advertido la atención de religiosas con problemas de salud y signos de desnutrición.
A la investigación se incorporó luego la periodista Lucila Tosolino.
Su participación resultaría especialmente importante. Se presentó en el convento como una joven interesada en ingresar a la vida religiosa y consiguió mantener un extenso encuentro con la entonces priora Luisa Toledo, además de observar directamente la dinámica interna del lugar.
Mientras avanzaba el trabajo, los periodistas consiguieron localizar a mujeres que habían abandonado el monasterio y a familiares de antiguas integrantes. Sin embargo, romper el silencio resultaba particularmente difícil.
Después de casi dos años de búsqueda, un testimonio resultó decisivo.
Silvia Albarenque, una mujer que había formado parte del convento, aceptó reunirse con Enz y relatar lo que había vivido durante aquellos años.
La conversación se extendió durante casi dos horas. Allí describió situaciones de sometimiento, castigos y padecimientos físicos y psicológicos que terminaron proporcionando a la investigación el testimonio directo que necesitaba para avanzar hacia su publicación.
Con ese material, Enz preparó un extenso informe para la edición de agosto de 2016 de la revista ANÁLISIS.
Antes de que la publicación llegara a los kioscos, el periodista informó sobre el contenido al entonces procurador general de Entre Ríos, Jorge Amílcar García. La Justicia decidió iniciar una investigación de oficio y dispuso medidas para preservar posibles elementos de prueba.
La revista salió a la calle con “Las torturas del convento” como tema central.
Lo que inicialmente se preveía como una investigación de fuerte repercusión provincial rápidamente alcanzó dimensión nacional e internacional.
El caso derivó posteriormente en una investigación judicial y en la condena de Luisa Toledo. En 2019 fue condenada a tres años de prisión por privación ilegítima de la libertad en perjuicio de dos religiosas y posteriormente comenzó a cumplir la pena en la Unidad Penal Nº6 de Paraná.
Diez años después de aquella publicación, la historia volvió a cobrar notoriedad a partir del estreno de “Cautiva”.
La ficción utiliza el caso entrerriano como punto de partida para abordar el encierro, la obediencia, las relaciones de poder y las distintas formas de violencia dentro de una comunidad religiosa.
Uno de sus personajes es Martina Robles, interpretada por Julieta Zylberberg, una periodista que llega a Nogoyá para investigar lo que ocurre en el convento, retomando desde la ficción parte del camino que permitió revelar el caso.
La serie no pretende reconstruir literalmente los acontecimientos. Sus realizadores trabajaron sobre el expediente y los antecedentes del caso para construir una historia ficcional propia.
El renovado interés generado por “Cautiva” permite ahora volver sobre el origen de aquella historia: un correo electrónico anónimo recibido en 2014, más de dos años de investigación y decenas de entrevistas hasta conseguir los testimonios que permitieron quebrar el silencio alrededor del convento de Nogoyá.
Fuente: Análisis.