"Volvió a enrarecerse el clima cuando se enrareció el aire, y eso provocó de nuevo crispación, enojo y búsqueda de modos de expresión", advirtió.
El prelado destacó que la movilización realizada el sábado pasado le dio "como una especie de aire nuevo" a la región ya que promovió "la participación popular".
"Los ánimos son un tanto cambiantes. Por ejemplo, el sábado, cuando la planta ya había comenzado a funcionar, había mucha preocupación y enojo. Pero la movilización que hubo cerca del mediodía juntó decenas de miles de personas de distintas edades, con niños, con familias, eso dio como una especie de aire nuevo, porque instaló nuevamente el reclamo y la participación popular", explicó.
En declaraciones a Radio América, el obispo destacó que luego, cuando la planta comenzó a producir y a registrarse mal olor en la zona, el ánimo de la gente volvió a cambiar. Fuente: El Once Digital.