Un niño de 18 meses que habría estado jugando en el fondo de la vivienda cayó de cabeza dentro de un balde de 20 litros, lleno de agua, que estaba en el lavadero. Su madre, Olga Bello, halló a su chiquito sumergido boca abajo en el balde y pese a sus desgarradores llamados de auxilio ya nada se podía hacer para salvarlo.