La decisión del Máximo Tribunal sienta precedente en aquellos casos en que las personas con deudas hipotecarias inferiores a ese valor, y que hayan otorgado como garantía su vivienda única, por alguna razón no cumplían con todo lo que exige la ley que pesificó este tipo de créditos.
El caso testigo es el de los cónyuges Sixto Carlos Valentín y Florinda Paulina María Fiumara, quienes recibieron un préstamo de 21.000 dólares que acordaron devolver en un plazo no mayor a los dos años, con un plan con intereses en 24 cuotas, iguales y consecutivas.