Política | El creador de El Desvío contrapuso los modelos de los grupos interesados y destacó las inversiones que, según su informe, propone empresa norteamericana. Aquí los detalles.
El futuro del Belgrano Cargas enfrenta modelos de negocio diferentes, con la inversión y el manejo de las cargas como principales puntos de discusión.
Así lo planteó Luciano Osvaldo Lullo, reportero gráfico, hijo de ferroviario y creador de El Desvío, un espacio dedicado al ferrocarril que también cuenta con un canal de YouTube donde realiza transmisiones.
En su informe, Lullo analizó la disputa por las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza. Esta última tiene especial relevancia para Entre Ríos y para localidades de tradición ferroviaria como Basavilbaso.
El comunicador ubicó entre los interesados al Grupo México, a través de Ferromex; a un consorcio de empresas agroexportadoras; y a una propuesta vinculada con Benito Roggio y la minera Rio Tinto.
Según su interpretación, la diferencia central está en el propósito con el que cada grupo pretende operar los servicios. Dos modelos en discusión: Lullo presentó a Ferromex como una empresa cuyo negocio principal es transportar cargas de distintos clientes.
“Su negocio es el flete ferroviario. No le interesa tener una carga en especial, siempre y cuando vengan y la paguen”, expresó.
En contraste, sostuvo que los grupos vinculados con la producción agroindustrial y minera buscarían reducir los costos del traslado de sus propias mercaderías.
A esa modalidad la describió como un esquema de “carga cautiva”, que relacionó con las concesiones de los años 90.
El creador de El Desvío mencionó a ACA, Cargill, Dreyfus y Roberto Urquía entre los integrantes del consorcio agroexportador.
También señaló que la alternativa vinculada con el grupo Roggio apuntaría a prestar servicios para la actividad minera de Rio Tinto.
La inversión, un punto decisivo
Según las cifras expuestas por Lullo, Ferromex estaría proponiendo una inversión inicial de US$3.000 millones. El periodista sostuvo que ese desembolso permitiría afrontar las necesidades de infraestructura y equipamiento para comenzar a operar.
También destacó la experiencia ferroviaria del grupo y su capacidad para acceder a locomotoras, señalización y sistemas de monitoreo.
En su análisis, esas condiciones representarían una ventaja frente a los demás interesados. Lullo afirmó que los pliegos apuntan a incorporar inversión privada y evitar la dependencia de subsidios.
Además, señaló como objetivos la continuidad de los ramales y el acceso de las economías regionales al transporte ferroviario.
Otro aspecto que abordó fue el acceso de terceros operadores a las vías mediante el pago de un peaje, conocido como open access.
Según explicó, Ferromex tendría reparos sobre ese esquema y buscaría conservar un papel central en la organización de la circulación.
Material rodante y concesiones actuales: el informe también incluyó el remate del material ferroviario
Lullo sostuvo que, para evaluar los precios de base, deben considerarse tanto las condiciones de los equipos como las obligaciones financieras que, según indicó, acompañarían al material de origen chino.
Sobre las prórrogas otorgadas a las actuales concesionarias privadas, interpretó que constituyen una solución transitoria para mantener los servicios mientras se prepara una nueva etapa.
El comunicador situó el 11 de noviembre como una fecha clave para conocer cómo avanza la disputa.
Su planteo final fue que la decisión deberá priorizar la capacidad de inversión y la experiencia operativa, por el impacto que tendrá sobre el futuro del transporte de cargas y las regiones que dependen de él.