La Justica platense le otorgó ese beneficio al odontólogo que había sido condenado a reclusión perpetua, tras haber asesinado en 1992 a su esposa, su suegra y sus dos hijas. Según un cómputo realizado, ya habría cumplido 30 años y siete meses de pena cumplida. Por compartamiento ejemplar, desde el 2008 el hombre tenía prisión domiciliaria.