Política | El Senado de la Nación dio anoche media sanción a la nueva Ley de Biocombustibles, luego de un extenso debate en el recinto. La iniciativa establece nuevos porcentajes de corte obligatorio para el biodiésel y el bioetanol y propone un nuevo marco regulatorio para el sector.
El proyecto fue aprobado en general a las 22.17, con 41 votos a favor y 25 en contra. Luego se avanzó con la votación en particular, instancia en la que se incorporaron modificaciones que habían sido acordadas entre el oficialismo y sectores de la oposición dialoguista.
Durante el debate, distintos senadores de la oposición plantearon la posibilidad de pasar a un cuarto intermedio para avanzar en acuerdos y modificaciones al texto.
Desde el bloque Justicialista, que cuestionó varios aspectos de la iniciativa y finalmente votó en contra, el primero en plantearlo fue el entrerriano Adán Bahl. Más tarde se sumaron otros legisladores y, durante su discurso de cierre, José Mayans insistió con la propuesta. Incluso sostuvo que, si se incorporaban los cambios que planteaba, el proyecto podía alcanzar una aprobación unánime.
Antes de la votación volvieron a pedir el cuarto intermedio el radical Maximiliano Abad y el propio Mayans, quien señaló que podía extenderse solamente durante diez minutos. Sin embargo, la moción fue rechazada por 41 votos contra 25.
El texto que finalmente obtuvo media sanción presenta importantes diferencias respecto de la iniciativa original impulsada por el oficialismo, ya que incorporó aportes de distintos proyectos que venían siendo analizados desde el año pasado.
Entre las iniciativas consideradas estuvieron las impulsadas por la jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich; la salteña Flavia Royón, de Primero Los Salteños; Beatriz Ávila, de Independencia; José Carambia y Natalia Gadano, de Moveré Santa Cruz; Alejandra Vigo y Carlos Espínola, de Provincias Unidas; Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, del Movimiento por Misiones; y Jorge Capitanich, del bloque Justicialista.
Finalmente, aunque no prosperó el cuarto intermedio, sí se incorporaron modificaciones durante la votación en particular. Las mismas fueron planteadas por el neuquino de La Libertad Avanza, Pablo Cervi.
El nuevo régimen de biocombustibles tendrá una vigencia de 15 años. El marco regulatorio actual, aprobado en 2021, tiene vigencia hasta 2030.
Uno de los puntos centrales es que las empresas no integradas podrán formar parte de grupos económicos y competir dentro del segmento abierto del mercado.
También se plantea la liberación del 3% reservado para empresas no integradas que no formen parte de esos grupos.
Entre las modificaciones incorporadas durante las negociaciones finales aparece además el diferencial por distancia reclamado por La Pampa y San Luis, destinado a compensar la desventaja que tienen las plantas ubicadas en el interior frente a las grandes empresas integradas.
En cuanto a los porcentajes de corte, el proyecto establece que el biodiésel utilizado en el gasoil pasará del 5% actual al 7,5%, y un año después de la sanción de la ley llegará al 10%.
Para el bioetanol destinado a la elaboración de naftas, se mantiene inicialmente el corte obligatorio en 12%, pero un año después de la promulgación de la ley deberá elevarse al 15%.
Otro de los puntos establece una reducción progresiva de la participación correspondiente a las empresas no integradas: será del 5,5% en 2029, del 5% en 2030 y del 3% en 2031.
A partir de 2032, el 7% podrá ser comercializado entre todas las empresas, un artículo que generó resistencia entre senadores aliados de las provincias de la región centro.
A su vez, se estableció que las empresas no integradas tendrán un piso mínimo garantizado desde el 1° de enero de 2031 y hasta 2036, fijado en el 4%.
La autoridad de aplicación será la Secretaría de Energía, que podrá modificar de manera excepcional y mediante una resolución fundada el porcentaje obligatorio cuando sea necesario garantizar el abastecimiento frente a situaciones comprobadas de escasez en el mercado interno, o por cuestiones técnicas o de calidad.
La reducción excepcional del corte, en ningún caso, podrá extenderse por más de 90 días.
El proyecto también incorpora un límite para garantizar la competencia: ninguna empresa elaboradora podrá superar el 20% del total anual de bioetanol comercializado dentro del corte obligatorio durante el año calendario correspondiente.
Por otra parte, las provincias y la Ciudad de Buenos Aires podrán establecer sus propios regímenes de promoción y habilitar nuevas bocas de expendio para favorecer la comercialización, de manera opcional e incremental, de mezclas que superen los porcentajes mínimos obligatorios.
La iniciativa también permite la libre importación de biocombustibles cuando sean destinados a mezclas superiores al corte obligatorio o cuando exista una falta de oferta suficiente para cubrir la demanda correspondiente al corte obligatorio.
Sin embargo, el proyecto establece que los biocombustibles destinados a cumplir con el porcentaje obligatorio de mezcla con combustibles fósiles deberán ser elaborados en plantas habilitadas radicadas en la Argentina y utilizando materias primas de origen nacional.
Finalmente, el dictamen contempla la creación de un sistema de subastas en un Mercado Electrónico para el cumplimiento mensual de la mezcla obligatoria.
El mecanismo deberá concentrar la comercialización de manera única, transparente y con acceso público. Será operado por un organismo independiente que cuente con experiencia comprobada en la negociación de productos energéticos, agropecuarios, financieros u otros, bajo estándares internacionales de comercio.
Con la media sanción del Senado, el proyecto deberá ahora continuar su tratamiento en la Cámara de Diputados, donde se definirá su futuro legislativo.