El servidor estaba internado en la sala de terapia intensiva, donde no pudo reponerse de las graves heridas sufridas en el derrumbe de una de las paredes. Durante la internación Ambrosi fue operado en una pierna, y desde el accidente estaba en estado de coma inducido, pero, como consecuencia de las graves heridas sufridas al derrumbarse una pared de 7 metros, falleció.
Con la muerte de Ambrosi, ya son 10 las víctimas fatales del incendio, de los cuales 8 eran bomberos y 2 del personal de la Guardia Civil del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires.
Ambrosi era padre de 3 hijos y trabajaba en el cuartel de los Bomberos Voluntarios de Vuelta de Rocha y había ido a trabajar al depósito de la calle Azara al 1500.