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Argentina

El consumo de pollo superaría los 50 kilos por habitante

Martes 15 de Septiembre, 06:36

Economía | El consumo de carne aviar podría superar los 50 kilos por habitante durante 2026, frente a unos 47 kilos de carne vacuna. El precio, la variedad de cortes y los nuevos hábitos explican un cambio histórico. Con el mercado interno cerca de su techo, la industria apuesta ahora a recuperar exportaciones.

La mesa de los argentinos está atravesando una transformación que hace algunos años parecía difícil de imaginar: el pollo está desplazando a la carne vacuna como la carne de mayor consumo por habitante.

El Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) proyecta que durante 2026 el consumo de carne de pollo podría ubicarse por encima de los 50 kilos anuales por persona, mientras que el de carne vacuna ronda actualmente los 47 kilos.

La diferencia refleja un cambio profundo en los hábitos alimentarios y también el impacto que tienen los precios al momento de decidir qué llevar a la mesa.

De poco más de 20 a más de 50 kilos

La evolución de las últimas décadas resulta contundente. Carlos Sinesi, gerente de CEPA, recordó que en el año 2000 el consumo de pollo se encontraba entre los 22 y 23 kilos por habitante al año.

Un cuarto de siglo después, esa cifra prácticamente se duplicó. El sector cerró 2025 con niveles cercanos a los 49 kilos por persona y considera que durante este año se superará la barrera de los 50 kilos.

Las últimas mediciones oficiales de la Secretaría de Agricultura son algo más moderadas y ubican el consumo aviar cerca de los 48 kilos, pero igualmente confirman la transformación experimentada por el mercado.

El precio influye, pero no explica todo

La diferencia de precios frente a la carne vacuna es uno de los principales motivos que impulsaron a las familias hacia el pollo.

Sin embargo, desde la industria sostienen que sería insuficiente explicar semejante crecimiento solamente por una cuestión económica. 

También cambió profundamente la forma de comercializar y consumir carne aviar. Décadas atrás, la compra estaba concentrada fundamentalmente en el pollo entero.

Actualmente, el consumidor puede elegir pechuga, pata muslo, alas, milanesas y diferentes productos elaborados, comprando solamente aquello que necesita.

A eso se suma una modificación en la composición de los hogares. Las familias son más pequeñas y aumentó la cantidad de personas que viven solas, favoreciendo la demanda de porciones y cortes específicos.

Además, el pollo ganó terreno como una fuente de proteínas asociada a una alimentación saludable y a la actividad física.

Un mercado interno que se acerca a su límite

El enorme crecimiento del consumo plantea ahora una situación particular para la industria.

Con los argentinos consumiendo alrededor de 50 kilos por persona al año, resulta cada vez más difícil sostener el crecimiento solamente a partir del mercado interno. 

La producción nacional se mantiene alrededor de los 2,5 millones de toneladas anuales, por lo que el próximo salto de la actividad dependerá en buena medida de las exportaciones.

Desde CEPA consideran que para seguir expandiéndose será necesario recuperar mercados internacionales y colocar una mayor cantidad de producción argentina en el exterior.

Entre Ríos, protagonista de la actividad

La evolución de la industria tiene una relevancia particular para Entre Ríos, una de las provincias centrales de la producción avícola argentina. Junto con Buenos Aires, concentra más del 90% del procesamiento avícola nacional, lo que convierte a la actividad en una pieza importante de la economía y el empleo regional.

Por eso, la recuperación de los mercados internacionales tiene también impacto directo sobre numerosas empresas, productores integrados y trabajadores entrerrianos vinculados con la cadena.

Las exportaciones sufrieron por la influenza aviar

El comercio exterior atravesó dificultades durante los últimos años debido fundamentalmente a los episodios de influenza aviar.

Según los datos difundidos por CEPA, las exportaciones de productos avícolas comestibles acumulaban hasta marzo una caída interanual del 21,7% en volumen, mientras que la producción había retrocedido un 5,9%.

La aparición de un brote sanitario en febrero provocó suspensiones temporales de diferentes mercados. Una vez recuperado el estatus sanitario comenzaron las reaperturas. Chile y Perú volvieron a recibir productos argentinos y, desde el 17 de agosto, la Unión Europea reabrió su mercado para productos avícolas frescos.

Los primeros embarques hacia Europa ya comenzaron a concretarse.

China, el mercado que todos esperan

La gran expectativa de la industria está puesta ahora en China. El gigante asiático representa un destino estratégico no solamente por la cantidad que puede comprar, sino también por los productos que demanda.

Partes como garras, pies y alas, que tienen una valorización diferente dentro del mercado argentino, encuentran allí una demanda importante y permiten mejorar el aprovechamiento económico de cada animal.

Mientras China permanece cerrada para los productos argentinos, Vietnam se convirtió en el principal comprador, concentrando aproximadamente entre el 20% y 21% de las exportaciones.

Sudáfrica, la Unión Europea, Chile, Perú y diferentes países africanos completan los principales destinos. Argentina exportó alrededor de 206.000 toneladas durante 2025.

Para este año, la estimación del sector se encuentra entre 170.000 y 180.000 toneladas si no se concreta la reapertura del mercado chino.

El desafío después de conquistar la mesa argentina

La industria también enfrenta aumentos en energía, salarios y otros costos, junto con dificultades para trasladarlos completamente al precio final.

Desde CEPA plantean además la necesidad de acceder a mejores condiciones de financiamiento para modernizar los galpones, incorporar tecnología y aumentar la eficiencia productiva.

Después de pasar de poco más de 20 kilos por habitante a comienzos de siglo a rozar los 50 kilos actuales, el pollo protagonizó uno de los cambios más importantes en los hábitos alimentarios de los argentinos.

Ahora, con un mercado doméstico que ofrece menos posibilidades para continuar creciendo al mismo ritmo, el gran desafío de la avicultura será mirar hacia afuera.

El pollo ya conquistó la mesa argentina.

El próximo objetivo de la industria será recuperar mercados y convertir ese crecimiento en mayores exportaciones.

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