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Argentina

Creció la producción, el consumo y exportación de cerdo

Martes 15 de Septiembre, 06:36

Economía | La producción aumentó 13,4% y el consumo interno 9,3% durante el primer semestre de 2026. Las exportaciones dieron un salto del 88%, aunque las importaciones continúan siendo una preocupación.

La porcicultura argentina atraviesa un momento de expansión, con crecimiento de la producción y la faena, un consumo interno que continúa ganando terreno y exportaciones que mostraron un fuerte incremento durante el primer semestre de 2026.

Los datos forman parte de un análisis realizado por Jorge Brunori, médico veterinario egresado de la Universidad Nacional de Córdoba y magíster en Salud y Producción Porcina por la Universidad Nacional de Río Cuarto, quien analiza la evolución de una actividad que comienza a encontrar nuevas oportunidades dentro y fuera del país.

Según el especialista, el primer semestre dejó señales positivas para prácticamente toda la cadena porcina, aunque persiste una preocupación: el comportamiento de las importaciones.

La producción aumentó 13,4%

Entre enero y junio, la producción porcina argentina alcanzó las 435.600 toneladas, lo que representa un crecimiento interanual del 13,4%.

La faena acompañó esa expansión: aumentó 11,6% y llegó a 4.542.000 cabezas.

Otro indicador de la evolución productiva aparece en el peso de los animales. Durante el semestre, el peso promedio de faena alcanzó los 121 kilos por cabeza, el nivel más alto registrado para ese período durante los últimos cinco años.

Para Brunori, la eficiencia productiva resulta cada vez más determinante para la rentabilidad de las granjas.

La actividad avanza hacia establecimientos de mayor escala, mejoras reproductivas, mayor eficiencia en la conversión alimenticia, avances genéticos y una creciente integración entre la producción primaria y la industria.

Los argentinos comen cada vez más carne de cerdo

Uno de los cambios más importantes se está produciendo del lado de los consumidores.

Durante el primer semestre de 2026, el consumo porcino per cápita aumentó 9,3% interanual y llegó a 19,9 kilos por habitante al año, considerando el promedio móvil.

La comparación con las otras principales carnes muestra claramente el fenómeno.

Mientras el consumo porcino creció 9,3%, el de carne vacuna cayó 7,7% y el de carne aviar registró un incremento de apenas 0,6%.

La carne de cerdo se convirtió así en una alternativa cada vez más competitiva para las familias argentinas.

Pero el fenómeno, advierte Brunori, ya no puede explicarse solamente por las diferencias de precios.

Existe un cambio más profundo en los hábitos alimentarios: el cerdo se incorporó progresivamente a la dieta habitual de los argentinos.

Entre 2020 y 2025, el consumo porcino pasó de 14,34 a 18,89 kilos por habitante al año, un crecimiento acumulado del 31,7%.

De esta manera, la tradicional predominancia de la carne vacuna comenzó a modificarse y actualmente las carnes aviar y porcina, consideradas conjuntamente, representan la mayor proporción del consumo de proteínas cárnicas.

Exportaciones: un salto del 88%

El otro dato sobresaliente del semestre llegó desde el comercio exterior.

Las exportaciones porcinas crecieron 88% interanual y superaron las 9.000 toneladas.

Si esa tendencia continúa durante la segunda mitad del año, Argentina podría cerrar 2026 por encima de las 20.000 toneladas exportadas.

Sin embargo, todavía se trata de un volumen reducido frente al tamaño total de la actividad.

Actualmente, las exportaciones representan aproximadamente el 2,1% de la producción nacional.

Precisamente allí aparece uno de los grandes desafíos señalados por Brunori.

Argentina necesita incrementar sus ventas externas y, fundamentalmente, avanzar hacia productos de mayor valor agregado, incluyendo cortes, chacinados y subproductos que actualmente tienen una valorización limitada dentro del mercado doméstico.

Crecer sin saturar el mercado interno

El crecimiento productivo también presenta un desafío.

Si la producción continúa aumentando y prácticamente todo ese volumen debe ser absorbido por los consumidores argentinos, existe el riesgo de una saturación del mercado.

Aunque Brunori considera que el consumo interno todavía tiene posibilidades de continuar creciendo, sostiene que resulta imprescindible consolidar paralelamente un canal exportador fuerte.

Por eso, el desafío para los próximos años no será simplemente producir más carne de cerdo.

Será necesario encontrar nuevos destinos comerciales para colocar esa mayor producción.

Las importaciones siguen preocupando

El aspecto negativo del balance continúa siendo el ingreso de carne porcina extranjera.

Durante los primeros seis meses de 2026, Argentina importó aproximadamente 31.260 toneladas, un 0,3% más que durante igual período del año anterior.

Ese volumen equivale al 6,8% del consumo aparente.

Pero existe un dato que genera especial atención.

En junio, las importaciones aumentaron cerca de 40% respecto del mismo mes de 2025.

La situación estuvo impulsada principalmente por la caída del precio del cerdo en Brasil, principal proveedor externo de Argentina.

Durante el primer semestre, el precio brasileño promedió USD 1,24 por kilo, mientras que el argentino se ubicó alrededor de USD 1,59.

Esa diferencia volvió particularmente competitivo al producto brasileño.

Una balanza comercial todavía deficitaria

La diferencia entre importaciones y exportaciones sigue siendo considerable.

Entre enero y junio ingresaron al país 31.262 toneladas, frente a 9.210 toneladas exportadas.

En promedio, Argentina importó unas 5.210 toneladas mensuales y exportó alrededor de 1.535 toneladas por mes.

Por lo tanto, la balanza comercial porcina continúa mostrando un saldo negativo.

No obstante, Brunori considera que el crecimiento sostenido de las exportaciones podría permitir avanzar hacia un esquema más equilibrado en el mediano plazo.

Para ello, identifica tres pilares: un consumo interno sólido, un canal exportador activo y una mayor valorización de los subproductos.

La llegada de un gigante español

Otro acontecimiento destacado por el especialista es el desembarco en Argentina del grupo español Vall Companys, mediante una alianza con el Grupo Pacuca por 14 millones de euros.

La operación comprende una estructura productiva que incluye aproximadamente 7.000 madres, 85.000 animales en engorde, una planta de faena y desposte con capacidad de hasta 2.000 cabezas diarias, generación de bioenergía y la marca Cabaña Argentina.

Más allá del monto de la inversión, Brunori pone el acento en lo que representa la decisión de un grupo internacional de ingresar al mercado argentino.

La operación supone incorporación de conocimientos, tecnología, optimización de procesos, estándares internacionales y posibilidades de acceso a redes comerciales externas.

Además, constituye una señal de que Argentina comienza a ser observada como una plataforma competitiva para producir carne porcina con proyección internacional.

Argentina tiene condiciones para crecer

El escenario mundial también puede jugar a favor.

Mientras regiones como Europa y China enfrentan elevados costos productivos, restricciones normativas y diferentes desafíos sanitarios, América tiene posibilidades de aumentar su protagonismo en el mercado porcino internacional.

Argentina dispone, además, de ventajas importantes: maíz, soja, agua, disponibilidad de tierras y un mercado interno consolidado, cuyo consumo porcino ya se acerca a los 20 kilos anuales por habitante.

El desafío está fundamentalmente en alcanzar una mayor escala productiva, atraer inversiones y generar mecanismos asociativos que permitan aprovechar esas condiciones.

Producir más, pero también vender más

El análisis deja planteada una advertencia para el futuro.

El mayor riesgo sería que la producción argentina creciera más rápido que su capacidad para abrir mercados externos.

Una expansión de la oferta sin suficientes destinos de exportación podría generar excedentes y terminar presionando hacia abajo los precios internos.

Por eso, para Brunori, el crecimiento de la porcicultura deberá avanzar acompañado por una estrategia destinada a abrir mercados internacionales, aumentar las exportaciones y agregar valor en origen.

El primer semestre de 2026 muestra una cadena porcina en expansión. El desafío ahora será transformar ese crecimiento productivo en una oportunidad de desarrollo sostenido y convertir a Argentina en un protagonista cada vez más importante dentro del mercado mundial de carne de cerdo.

Esta nota fue elaborada sobre un artículo de Jorge Brunori, médico veterinario de la Universidad Nacional de Córdoba y magíster en Salud y Producción Porcina por la Universidad Nacional de Río Cuarto.

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