La pericia realizada por los analistas estadounidenses determinó que existieron dos perfiles genéticos distintos que participaron en el asesinato de Nora Dalmasso, cometido en 2006. Por el crimen estaban imputados el hijo y el esposo de la víctima, y el albañil Enrique Zabala. Se comprobó que ninguno de ellos fue responsable del asesinato.