Política y Economía | Pablo Quirno recibió a una delegación estadounidense para avanzar en la implementación de la iniciativa que contempla inversiones en infraestructura, energía, minería y tecnología.
El Canciller Pablo Quirno recibió en el Palacio San Martín a una delegación de funcionarios de Estados Unidos, en el marco de las gestiones para avanzar en la implementación del denominado Corredor Andes-Atlántico.
La comitiva estadounidense incluye representantes del Departamento de Estado, del Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos (EXIM) y de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC).
El encuentro se inscribe en la iniciativa presentada oficialmente por Argentina y Estados Unidos el pasado 23 de septiembre en Nueva York, durante la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El Corredor Andes-Atlántico busca promover inversiones públicas y privadas de largo plazo destinadas a modernizar la infraestructura que conecta sectores productivos argentinos con los principales puertos del Atlántico y los mercados internacionales.
Entre las áreas contempladas aparecen el transporte ferroviario, las vías navegables y los puertos, además de proyectos energéticos vinculados con Vaca Muerta, minería y procesamiento de minerales críticos, e infraestructura digital.
En oportunidad del lanzamiento, Quirno y el presidente del EXIM, John Jovanovic, suscribieron el marco denominado “U.S.–Argentina Build the Future Framework”.
Este instrumento prevé explorar financiamiento por hasta USD 7.000 millones para proyectos que resulten elegibles hasta 2027. La misión que visita la Argentina está encabezada por Katrien Hinderdael y tiene previsto recorrer distintas provincias relacionadas con los proyectos que podrían incorporarse a la iniciativa.
El Embajador estadounidense en Argentina, Peter Lamelas, destacó la llegada de la delegación y resumió esta nueva etapa con la expresión: “Del anuncio a la acción”.
La propuesta apunta especialmente a movilizar capital y tecnología hacia proyectos de infraestructura, energía y minería, sectores considerados estratégicos dentro de la agenda económica bilateral.