La Policía ha abierto una investigación judicial y una fuente oficial ha declarado que se trata de una detonación "criminal". El suceso ocurre casi un día después del atentado contra la sede del semanario satírico Charlie Hebdo que acabó con la vida de 12 personas.
Todo el país está en alerta máxima por atentado terrorista y las autoridades mantienen abierta una amplia operación de búsqueda y captura contra los dos principales sospechosos del ataque, los hermanos Saïd y Chérif Kouachi.
La alarma y la psicosis están instaladas en la sociedad gala, por eso las fuentes oficiales prefieren mantener la cautela y no vinculan por el momento el suceso en el restaurante de Villefranche-sur-Saône con el ataque del miércoles en París.