Los dos tantos del partido los marcó Diego Jara, uno en cada tiempo, el primero con un estupendo cabezazo de emboquillada que hizo estéril el vuelo de Bertoya y ahí, prácticamente sin darse cuenta, sentenció la historia, ya que cuatro minutos después se fue expulsado Diego Barrio Suárez y el partido ahí se terminó. El segundo fue un estupendo contragolpe, con amague incluido al arquero tandilense, tras varias chances desperdiciadas, cuando el local jugaba con dos hombres de más (vio el acrílico rojo Darío González en la visita). Más de 20.000 personas colmaron el estadio y el Presbítero Bartolomé Grella lució como nunca antes. En cuanto al partido, poco hay que decir, porque haber logrado el objetivo echa por tierra cualquier análisis. La ciudad de Paraná vivió en cada rincón el encuentro y en los 180 minutos permaneció. prácticamente vacía.
Fuente: Análisis Digital.