Pasaron muchos años de aquella Selección que por primera vez viajó a un Mundial Juvenil en 1977, y no fueron en vano ya que se aprovecharon para aprender. Los resultados del Sudamericano Menor de Rosario 2006, la primera competencia oficial de este grupo, ya mostraba lo que se mejoró.
Luego vinieron numerosas concentraciones; partidos y más partidos; las giras por Europa en el 2008, el título en el Seis Naciones y la gira por Montpellier previa al Mundial que mostraban la solidez del equipo.
El mundial terminó siendo una brillante culminación de un ciclo a cargo de Juan Cichello quién supo reunir un gran equipo de profesionales, compuesto por Federico Fernández Mentaberry, el basavilbasense Julián Álvarez y Fernando Locasso, que demostró una capacidad notable para afrontar un compromiso tan difícil. Pero sobre todo el esfuerzo de los chicos, de estos chicos que merecen regresar como héroes representantes del talento argentino, del esfuerzo por crecer.