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El partido fue intenso, con un Deportivo Quito que lo buscó desde el primer momento, obligado por el resultado, ahogó la salida del equipo de Mohamed, que se refugió más de la cuenta, y contó con un Hilario Navarro imponente que logró salvar en varias ocasiones lo que parecían goles seguros.
El corazón, el alma, la voluntad de Independiente, sostenido en un trabajo a destajo de la mitad para atrás, hicieron que atacara poco, que propusiera visitar espaciadamente al arquero Elizaga, pero logró el objetivo.
Deportivo Quito fue mucho vértigo, muy centralizado el juego, y se repitió en el remate de media distancia o el centro casi como sistema, lo cual supo resolver Independiente.
El más ganador de la Libertadores vuelve a dar pelea, su mística está intacta, y el sueño en marcha. Integrará el Grupo 8, con Peñarol, Godoy Cruz y Liga de Quito después de perder 1-0.
Un segundo...