SAN PEDRO TAMBIÉN EN MANOS EXTRANJERAS
Domingo 11 de Septiembre

SAN PEDRO TAMBIÉN EN MANOS EXTRANJERAS

El establecimiento que fuera de Urquiza pasó a una gigantesca compañía de inversiones que pago U$S 16 millones.


Cresud, un gigante de los negocios agropecuarios, se quedo con la historica estancia.

Valuada como una de las operaciones inmobiliarias más importantes de los últimos años en la provincia de Entre Ríos, la venta de la estancia San Pedro -en el Departamento Uruguay- marca un hito más en la cadena de desprendimientos de lugares importantes para la historia argentina a manos de los grandes inversionistas internacionales. Sin embargo, las cifras que se manejan en este tipo de operaciones dan por tierra con cualquier esbozo de sentimentalismo histórico.
El negocio se concretó en los últimos días por el cual se pagaron 16 millones de pesos por algo más de 6.000 hectáreas repartidas en tres fracciones, que conformaban un importante complejo agropecuario que comenzó su dilatada historia cuando la compró el general Justo José de Urquiza en 1846.
Con el paso de los años y los diferentes incrementos en el patrimonio de sus propietarios, San Pedro llegó a tener en los años 40 más de 70.000 hectáreas.
Esta estancia cobra una triste notoriedad por ser el lugar donde se organizó la partida de rebeldes que cabalgó hasta el cercano Palacio San José el 11 de abril de 1870 y que terminó asesinando al general en su propia casa.
Cuenta la historia que uno de los primeros encargados de la estancia fue nombrado por Urquiza, era un uruguayo llamado Nicomedes Coronel, hombre que gozaba de la confianza del caudillo y que, a la postre, sería quien blandiera el cuchillo que le asestara las últimas puñaladas para asegurar su muerte.
Dos de las hijas de Urquiza, Dolores y Justa, fueron las que reconocieron a Coronel como el hombre que ultimó a su padre. “Toda aquella noche la pasamos mamá, Lola y yo a merced de los asesinos, amenazadas continuamente en la misma alcoba donde lo mataron a Tata”, recordaría años después Justa, quien vivió esos hechos cuando tenía 15 años y fue finalmente la depositaria de la estancia San Pedro, que le heredara su padre. En 1872, dos años después de la tragedia, recibió “tres leguas de campo cuadradas de pastoreo denominado San Pedro, Departamento Uruguay”, según reza en la documentación testamentaria del general Urquiza.
Si bien las cifras que se manejan por la transacción inmobiliaria de los últimos días son millonarias y propias de una gran estancia, San Pedro no fue un establecimiento importante sino a través de los años, y gracias a hechos que también marcaron momentos clave en la historia entrerriana.
Luego del levantamiento de López Jordán, el entonces presidente Sarmiento mandó una cañonera hasta Concepción del Uruguay para que la familia del general Urquiza la utilizara como refugio de ser necesario. Envió además un regimiento para sofocar la rebelión al mando del coronel Luis María Campos.
Con el grado de comandante militar de Concepción del Uruguay, Campos entabló una relación con Justa durante un tiempo bastante prolongado y finalmente se casaron en 1872.
Una de las primeras medidas tomadas por el matrimonio que pasó a vivir en San Pedro, fue demoler todo lo que recordara la presencia del asesino Nicomedes Coronel. A partir de allí, Luis María Campos incrementó el patrimonio heredado por su esposa con la compra de una gran cantidad de campos linderos a la estancia, bautizando a muchos de ellos con los nombres de las batallas donde el mismo Campos había participado: Peridebuy, Caraguatá y Tuyutí entre otros.
El matrimonio fue el encargado de la construcción de la primera casa principal del establecimiento, fueron además los precursores de la intensa actividad que desarrollaría el lugar.
En 1928 la casa se remodeló, pero se conservaron intactas varias habitaciones de la casona original, incluido todo su mobiliario.
Un magnífico parque de varias hectáreas, diseñado por Charles Thays, rodeó todo el casco transformando el lugar en un verdadero espacio aristocrático y de muy buen gusto.
Fueron unas 120 personas las que trabajaban en la estancia, las cuales residían en el lugar junto a sus familias, por lo que se calcula que llegaron a vivir en San Pedro unas 400 personas.
La actividad agropecuaria de San Pedro nunca cesó y ocupó siempre un lugar de importancia dentro del sector. Los últimos propietarios de la estancia fueron los hermanos Horacio y María Roca, descendientes directos de Urquiza, ya que su madre, María Cristina Bustos Campos de Roca, era bisnieta del general.
En los últimos tiempos la estancia también era un atractivo turístico e integraba el circuito de estancias volcadas al turismo rural. Esta última veta fue llevada adelante por Ana Molina de Roca, esposa del ya fallecido Horacio, un hombre de dilatada trayectoria en el campo de la producción y que ocupara el cargo de director de Arroz durante la gestión del gobernador Sergio Montiel.
La estancia ofrecía habitaciones de excelente nivel para quienes quisieran hospedarse en el lugar, todas con baño privado, y muchas de ellas en suite. Hay cabañas, salas de reunión y se ofrecía una variada gama de actividades para el entretenimiento de los visitantes.
Los comentarios de la familia respecto de la operación de venta son muy escuetos y no quieren hacer referencia a la faceta afectiva de este cambio, ya que gran parte de la familia creció en ese lugar.
La compañía que se quedó con San Pedro es Cresud, un gigante de los negocios agropecuarios. Es la única que cotiza en la bolsa de cereales de Buenos Aires y en el Nasdaq de Estados Unidos. Se presenta como emporio del sector agropecuario argentino ofreciendo una cartera dedicada a las propiedades rurales y su explotación. Según sus propios informes poseen cerca de 20 campos propios que suman cerca de 500.000 hectáreas, donde unas 160.000 están en producción y el resto en reserva. Alquilan unas 20.000 hectáreas más y tienen unas 100.000 cabezas de ganado vacuno.
George Soros, el multimillonario húngaro-estadounidense, sería uno de los hombres que respalda las acciones de Cresud en la Argentina junto a un grupo de socios autóctonos en busca de tierras argentinas.
En Entre Ríos las consiguieron, y junto con ellas se quedaron también con una parte importante de la historia de la provincia y el país.
Fuente: Diario Uno.